- Y me apetece sentarme en tus piernas. Teniendo en cuenta de que estas sentada en un columpio resulta mas difícil, pero no me importa, yo me siento. Y me voy echando cada vez mas para atrás. Hasta que tus manos sueltan las cadenas y tus pies dejan de tocar el suelo. Entonces cierro los ojos, y cuando los vuelvo a abrir estamos tumbados en el suelo, uno al lado del otro, riéndonos, mirando las estrellas de un cielo apagado.
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