Yo en realidad no me acuerdo mucho de aquellos días en los que era feliz con un muñeco, un cochecito que conducia con mi manita, sin necesidad de motor, no, no me acuerdo. Pero veo que en este momento en el que estoy es muy duro; darse cuenta de que lo pasado es genial y vislumbrar que el futuro será un vuelo a NingunaParte City. No sé si quiera si en la nube que me encuentro merece la pena persistir, o simplemente llover y dejarse estampar contra el asfalto. Es lo más simple, dejarse caer pero... eso no sería divertido. Aprovecha para jugar con la tristeza y marcarte un vals con ella procurando pisarla todas las veces que puedas. Se lo merece.
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